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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Pr. Walter Ruiz 

Comentarios de la Lección de la Escuela Sabática 

2do. Trimestre de 2008 

"Jesús es maravilloso" 

Lección 4 

26 de Abril de 2008 

La sabiduría de sus enseñanzas 

Versículo de memoria: "Y se admiraban de su doctrina, porque Íes enseñaba como 
quien tiene autoridad, y no como los escribas" (Marcos 1 :22). 

Jesús vino a mostrarnos el camino a la salvación. Mucha gente lo seguía por los mila- 
gros que él realizaba. Hoy sucede lo mismo, hay personas que se acercan a la iglesia 
interesadas solamente en algún beneficio material: ropa, comida, dinero. Y lamenta- 
blemente, algunas iglesias piensan que hacer evangelismo es solamente proveer ayu- 
da material. Incluso alguien afirmó que es tarea de los cristianos alimentar a las perso- 
nas. Citan fuera de contexto las palabras del Señor: "dadles vosotros de comer", cuan- 
do en realidad lo que el Salvador quería es que los discípulos entendiesen que sus es- 
fuerzos humanos no podían satisfacer las necesidades de los demás. Que la única 
forma de que esas necesidades fueran satisfechas era a través de él: "Traédmelos acá" 
(Mateo 1 4:1 6-1 8). ¿Quieres alimentar al mundo entero? Llévalo a Cristo. 

Los milagros eran sólo una parte pequeña, quizá únicamente una aplicación, del men- 
saje central que Jesucristo vino a predicar: "Arrepentios por que el Reino de los Cielos 
se ha acercado" (Mateo 4:17). Algo especial había en las palabras del Maestro de Gali- 
lea. La Biblia nos dice que "las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; por- 
que les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas" (Mateo 7:28, 
29). La autoridad del Señor emanaba de su Padre, no era una enseñanza impersonal. 
No era un pan seco en el desierto. Era Agua viva y el Pan vivo que descendió del Cielo 
para satisfacer hasta saciar el alma de todo hombre. 



Acerca de ser discípulo (IVIateo 5 - 7) 

El Sermón del monte es un llamado a ser buenos discípulos de Cristo. Es el sermón 
que escucharon los doce inmediatamente después de haber sido elegidos para servir al 
Maestro. Dentro de este sermón, las Bienaventuranzas, o mejor las Felicidades, son la 
introducción. Ellas enumeran las características del cristiano. Ser cristiano es como ca- 
er enfermo. Te contagiaste de Cristo. Para que no te asustes, el Salvador describe en 
las Bienaventuranzas los síntomas, lo que le pasa a uno que empieza a amar al Señor. 
No debemos asustarnos. No son una señal de debilidad. Ellas son la mayor seguridad 
de que andamos en el camino correcto. 



Acerca de Dios 

Hasta que vino el Señor, no teníamos una idea completa acerca de él. Lo que refleja 
mejor el carácter del Padre en el Antiguo Testamento es su santa ley. Los santos man- 



damientos nos brindan una perspectiva única, maravillosamente concisa, del carácter 
de la Deidad. Pero la ley tiene sus limitaciones. 

Por esto Jesús vino a mostrarnos, con sus actos y sus palabras, la mayor revelación 
del Padre. Él habló del camino de paz y la justicia. Sanó a los enfermos, cuidó a los ni- 
ños y a los débiles. Demostró que él es el Buen Pastor, que ama, sostiene y salva a 
sus ovejas (Juan 10:27-30). Nos enseñó también que Dios es espíritu, y que debemos 
adorarlo en Espíritu y Verdad (Juan 4:22-24). En resumen, Jesús nos mostró al Padre 
como nadie más podía hacerlo porque "Dios estaba en Cristo reconciliando consigo 
mismo al mundo" (2 Corintios 5:19). 



Acerca del perdón y la humildad. 

Jesús vino para asegurar la posibilidad de perdonar a los seres humanos, y para mos- 
trarnos el camino para ser las personas más destacadas del mundo. Jesús es el perdón 
encarnado. En sus enseñanzas y parábolas, en sus actitudes, hasta en la misma cruz, 
no sólo mostró el perdón, sino que lo vivió. El perdón total, redentor, es una caracterís- 
tica del Reino de la Gracia. Es algo sobrenatural que el hombre por sí solo no puede 
generar. Pero Dios nos lo puede dar si se lo pedimos con fe. El perdón, como todo lo 
sagrado, tiene sus límites. La capacidad de perdonar no implica que uno pueda tener 
autorización libre para ofender sin cesar a otro porque éste sea cristiano. Y también 
existe el pecado contra el Espíritu Santo. 

Jesús también nos enseñó que la humildad es la verdadera grandeza. Los seres 
humanos pensamos que teniendo dominio y poder sobre los demás marcamos la dife- 
rencia entre aquel que es grande y aquel que no lo es. Incluso esta forma de pensar se 
da en la iglesia, cuando los miembros de ella se olvidan el ingrediente divino de ella. La 
iglesia no le pertenece ni a una persona, ni a una familia, ni a un grupo de personas. 
Pensar así ha hecho que la iglesia se vea como un club social y/o político, donde hay 
que ascender a través de esferas de poder. Esto en mayor o menor medida, origina 
una desnaturalización de lo que debería ser el cuerpo de Cristo. La iglesia le pertenece 
al Señor. 

Una iglesia sana y equilibrada, es un milagro maravilloso del Espíritu Santo de Dios. 
Pero es un milagro delicado, vulnerable a las ambiciones humanas. Por esto, nuestro 
deber como miembros y dirigentes es poner constantemente a nuestra iglesia en las 
manos del Pastor de ella. Esto es, sirviéndola y pastoreándola ejercitando nuestra vo- 
luntad "según Dios," es decir según su Palabra y su testimonio; y "siendo ejemplos de 
ella." Una vez más. Dios no requiere en su obra hombres capaces, sino hombres bue- 



Acerca de la salvación por gracia, mediante la fe. 

La mejor definición que he encontrado de lo que es la gracia fue en un testimonio que 
dice que la gracia de Dios es todo aquello que él hace por nosotros. La gracia de Dios 
se manifestó en Cristo, quien nos salvó del pecado y de la muerte, aunque nosotros no 
hemos merecido tal salvación. 

La redención es libre hoy para todo hombre que quiera aceptar a Cristo Jesús crucifi- 
cado como su Señor y Salvador. El nos redime por su obra perfecta consumada en el 



Calvario. Muchos cristianos nos quedamos allí, y predicamos sólo de esto, y hasta pen- 
samos que hacemos bien bautizando personas que aceptan sólo esto. 

Pero la gracia de Dios se hace efectiva en la persona solamente mediante la fe. La fe 
es lo más valioso que existe. No se desarrolla por que sí. No es pura emoción. Es un 
maravilloso don celestial, que viene a través del entendimiento de la Palabra de Dios. 
Esto toma tiempo. Algunos pensamos que tenemos que ser como Pedro, que en un so- 
lo sermón bautizó a tres mil. Pero olvidamos que Pedro cosechó tres años de trabajo 
del Redentor del mundo. Y esos miles de bautismos se tradujeron en una iglesia fuerte, 
que podía sostenerse a sí misma, porque la cosecha había llegado cuando los granos 
estaban maduros. Y lo mismo se da en todo ejemplo bíblico que se te pueda ocurrir. La 
fe, una vez manifiesta en nuestro ser, nos conduce a buenas obras. Y estas buenas 
obras, fruto del Espíritu en nuestras vidas, son las que dan gloria al Padre en nosotros. 

Por esto, recibe la gracia, busca la fe, y vive para dar gloria.